De Cuando Estuve en una Charla de Diseño o Que no se nos Pase la Vieja…
Durante un encuentro con estudiantes, el destacado diseñador alemán Thomas Bley señaló que su fichaje como Director de la Escuela de Diseño de la Universidad de Otago, en Nueva Zelandia, tenía que ver con un proyecto de. País declarado por el gobierno y la sociedad neocelandesa.
Yo estaba presente en ese encuentro, que tuvo lugar en la Universidad Mayor el año pasado, y esa fue una de las cosas que más me llamaron la atención.
Yo había llegado a tal encuentro sabiendo que Bley había sido el diseñador y Director de uno de los programas de posgrado en Diseño más importantes de Europa, que fue implementado en la Universidad Tecnológica de Colonia; sabía también que había participado activamente en el grupo Frogg, que fue un movimiento que estuvo en la vanguardia del Diseño norteamericano, en la década de los ochenta. Y ahora, su reciente incorporación a la Universidad de Otago tenía que ver con… ¡un proyecto de País¡
¿Qué tenía que ver el Diseño con el desarrollo de un País? ¿No tenía el Diseño que ver sólo con peluquerías, ropa y afiches? Pronto entendí, no sin ayuda de Rodrigo Walker, que hasta la silla en que estoy sentado al escribir estas líneas es producto del Diseño; que los computadores, autos y, en general, los objetos que pueblan nuestro mundo, han sido diseñados por alguien. Primera chaucha: la importancia del Diseño.
Pero, además, me llamaba la atención que un País que, en varios aspectos puede ser comparado con el nuestro, ya tenía una declaración al respecto: no sólo habían sido capaces de llegar un acuerdo en torno de aquello que les daría identidad como País en el futuro, también estaban tomando acción.
Recordé inmediatamente las conversaciones que, al respecto hay en Chile: que tenemos que mirar Irlanda, Europa Oriental y Nueva Zelandia, que en algún momento vamos a desarrollar una segunda ola exportadora, que el Presidente viaja al Sillicon Valley a buscar oportunidades, etc. Salvo algunas iniciativas y conversaciones de punta lideradas, entre otros, por Fernando Flores, me cuesta imaginar un Chile capaz de ponerse de acuerdo en cuanto al futuro y, más aún, capaz de tomar acción en conjunto con empresas y organismos privados.
Nueva Zelandia ya fue capaz de declarar que su futuro pasa por la construcción de valor en tres dominios fundamentales: Tecnologías de la Información, Biotecnología y Diseño. Ahí es donde ven una oportunidad de ser protagonistas del futuro.
Entonces, ¿qué esperamos nosotros para mirar seriamente hacia el futuro y actuar juntos para construirlo? ¿Qué coordinaciones y acuerdos tenemos y de cuáles carecemos para llegar a eso? Probablemente estas preguntas nos conducen a otras conversaciones.
Sin embargo, el tiempo vuela y “la vieja” pasa cada vez más rápido…
Licenciado en Filosofía, realizó también estudios en el campo del Derecho y las Comunicaciones. Es Consultor de Empresas en el ámbito organizacional, académico, investigador y Consejero de Giro País.








