Javier Martínez Herold

Javier Martínez Herold, Autor de El batiscafoLicenciado en Filosofía, realizó también estudios en el campo del Derecho y las Comunicaciones. Es Consultor de Empresas en el ámbito organizacional, académico, investigador y Consejero de Giro País.

  • Últimos Comentarios


  • Posts por Categoría


    Archivo


  • Blogs

  • Revistas

  • Sitios

  • Redes y enlaces


    Tactic





    Subscribe in NewsGator Online

    Add to Google

    Add to My AOL

    Add to netvibes

    Subscribe in Bloglines

    Licencia de Creative Commons

    Firefox 2



    Translate this weblog to english

    ¿Quién Fue?

    Escrito en Nocturno. | 29 Noviembre, 2005

    m80pic

    Se murió un brigadista del comando de un candidato a diputado. Se cayó de un camión cargado de letreros destinados a la propaganda electoral. Un accidente lamentable. Al ser entrevistada, la hermana del brigadista muerto se lamentó, aunque dejó espacio para esbozar un cierto ataque al señalar que su hermano estaba contratado para hacer bastidores y no para andar en camión. Alguien debía ser responsable.

    Ese es el punto. Ya se trate de un malogrado brigadista, de un derrumbe o del naufragio del Lago Maihue, la reacción automática es buscar un culpable. Como si siempre fuera posible explicarnos todo; como si la realidad fuese racional.

    Buscas al responsable y dejas de ver la verdadera tragedia; aquella que te conecta con el misterio profundo de la vida y de la muerte, y que te recuerda sin mucha amabilidad que el próximo puedes ser tu mismo.

    ¿En qué momento te vendieron la idea de que la vida estaba orientada (obviamente) a la felicidad?; ¿en qué momento te convencieron de que existe explicación hasta para la muerte? ¿Quién te garantizó tan fuertemente que el mundo iba a ser como en tus sueños?

    ¿Quién fue?

    ¿Eres Exagerado?

    Escrito en Sobremesa. | 22 Noviembre, 2005

    exagerado

    Probablemente todos hemos considerado alguna vez que otros son exagerados. O sea, que “traspasan los límites de lo justo, verdadero o razonable”, según reza la definición de la Real Academia Española. Por ejemplo, si le decimos a ella que tal vez sería bueno distanciarse un poco y ella decide amenazar con cortarse las venas, evaluamos que ella “exagera”; si le representamos amablemente a otro automovilista que está invadiendo nuestra pista de circulación y él amenaza con matarnos, evaluamos que está exagerando.

    Los terroristas, por ejemplo, son extravagantemente exagerados. Los curas también. Entonces, la exageración es algo que le pasa a otros, a partir de evaluaciones mías.

    Pero, ¿qué pasa conmigo? ¿Soy exagerado?

    Claro que sí: cuando quiero remarcar un punto que no considero lo suficientemente marcado; cuando es imperativo que se fijen en mi y en lo que me preocupa; cuando es necesario que se haga y piense como yo digo. Entonces puede que, según otros, yo esté exagerando un poco las cosas.

    Y tu, ¿eres exagerado?

    Argumentum Ornitologicum

    Escrito en Temprano por la mañana. | 17 Noviembre, 2005

    colage-ok

    Dice Borges:

    “Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos; no sé cuántos pájaros vi. ¿Era definido o indefinido su número? El problema involucra la existencia de Dios. Si Dios existe, el número es definido, porque Dios sabe cuántos pájaros vi. Si Dios no existe, el número es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y más de uno; pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos pájaros. Vi un número entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etcétera. Ese número entero es inconcebible, ergo, Dios existe.”

    Gloria a Caín

    Escrito en Nocturno. | 15 Noviembre, 2005

    Marc Chagall Cain and Abel

    Dice Machado:

    “La envidia de la virtud
    hizo a Caín criminal.
    ¡Gloria a Caín!
    Hoy el vicio es lo que se envidia más.”

    La pintura es de Chagall.

    El Chamullo

    Escrito en Sobremesa. | 10 Noviembre, 2005

    review_uvenom_1

    - “¿Mandaste el mail?”

    - “No todavía…lo que pasa es que mfgghhh (ininteligible)”.
    - “¿Qué?
    - “Que no porque mmmnghhh…ya lo mando”.

    El chamullo es el recurso que tenemos más a mano para relacionarnos con otros y con nosotros mismos. Normalmente se presenta en forma de explicación acerca del pasado, aunque también puede aparecer como traba para proyectarnos al futuro: “esta semana cambio la ampolleta”.

    Es el manto que nos cubre cuando andamos de héroes o víctimas. En algún lugar nos atrapa y nos convence de que el resto de las personas no se fija como debiera en nosotros.

    Para algunos, como el Endemoniado de Chillán, la acción y efecto de chamullar tiene que ver con proyectar una identidad que no tiene nada que ver con la realidad.

    Sin duda, aunque yo sospecho que lo más trágico del chamullo está en su transparencia; en el terrible engaño del demonio chamullador que nos adormece y nos llena de convicciones absurdas, de las que tardamos demasiado en percatarnos antes de decidirnos a salir limpiamente hacia el futuro.

    Post Anteriores »