La Santa Madre Iglesia ya pasó los dos mil años de vida. Para muchos, una prueba de su origen y naturaleza divina. Para mí, la gran genialidad de la sagrada institución, en su largo “peregrinar” por la historia, ha sido su capacidad de hacer suyos los discursos e ideas de otros; discursos orientados, incluso, contra ella.
Ahora es el turno del so called “humanismo cristiano”, en boga por otros motivos. En efecto, resulta que la Conferencia Episcopal de Chile acaba de enumerar los “valores irrenunciables del humanismo cristiano”, de modo de motivar a los actuales candidatos a la presidencia para que se vayan con cuidado.
Licenciado en Filosofía, realizó también estudios en el campo del Derecho y las Comunicaciones. Es Consultor de Empresas en el ámbito organizacional, académico, investigador y Consejero de Giro País.










