Javier Martínez Herold

Javier Martínez Herold, Autor de El batiscafoLicenciado en Filosofía, realizó también estudios en el campo del Derecho y las Comunicaciones. Es Consultor de Empresas en el ámbito organizacional, académico, investigador y Consejero de Giro País.

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    Hortografía legal

    Escrito en Sobremesa. | 16 Marzo, 2006

    charlatan

    Probablemente, alguna vez les ha llamado la atención el lenguaje que usan abogados y jueces cuando ejercen extrañas prácticas destinadas a obtener triunfos legales –unos- y a aplicar la ley –otros.

    Los jueces, severos, sólo admiten prácticas explicitadas en alguno de los códigos de procedimiento, en un estilo parsimonioso y sumamente latero. Por ejemplo, a las hojas de un libro, le llaman “fojas”; cuando los abogados quieren agregar algo a un escrito, hablan de un “otrosí”. Al juez se le llama respetuosamente “magistrado” o “usía” (que significa algo así como “su señoría”), aunque el honorable magistrado sea un carajo.

    Los escritos tipo comienzan con siutiquerías como “…yo, etc. etc., a Usía respetuosamente digo: que encontrándome en circunstancias adversas, etc. etc.”

    Vistas así las cosas, no puedo sino esbozar una sonrisa al leer la particular guerra que sostiene un honorable magistrado con un novel abogado de la ciudad de Puerto Montt, en relación con la ortografía de sus escritos.

    Según dice El Mercurio, el juez se habría escandalizado a tal punto con la brutalidad lingüística del Licenciado, que optó por no aceptar sus escritos. El abogado acudió presuroso a la Corte Suprema, acusando al magistrado de denegación de justicia. La Corte falló a su favor: el juez debe aceptar los escritos. No obstante, éste se queja de que en los escritos aparecen expresiones como “seda el paso”, en vez de “ceda el paso”.

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    El inmerecido desprestigio de la Inquisición

    Escrito en Sobremesa. | 13 Marzo, 2006

    inquisición

    La inquisición es uno de los íconos culturales más despreciables. Todo el mundo se refiere a ella como lo peor. Sin embargo, en mi opinión, la institución que hiciera famoso a Torquemada es en realidad un gran avance de la humanidad.

    Resulta que durante la Edad Media más medieval, alrededor del año mil, mucho antes de la Inquisición, era frecuente la quema de herejes o de personas sindicadas como tales.

    Al respecto, existen compilaciones de crónicas y relatos consignados por historiadores como Georges Duby, que hablan de cómo en algún determinado pueblo o ciudad, luego de ser instados a arrepentirse y abrazar la fe verdadera, algunos personajes fueron “quemados con inmensa alegría”.

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    La Isla Fantasma

    Escrito en Nocturno, Sobremesa. | 07 Marzo, 2006

    isla 1

    En medio del mar, frente a la costa más oriental del Japón, existe una isla –un peñón, diríamos nosotros- fantasma. La isla, llamada “Gunkanjima”, es conocida también como la isla acorazado, por su silueta, que recuerda a la de un buque de guerra.

    Hacia 1810, el descubrimiento de un yacimiento de carbón cambió su suerte, ya que, de ser un yermo peñón olvidado en medio del mar, pasó a ser la atracción de aquellos que buscaban en el carbón una manera de alcanzar una vida mejor.

    En su apogeo, la isla –cuyo perímetro no supera el kilómetro de largo- llegó a albergar una población de 5300 personas, distribuidas en una serie de edificios repletos de habitaciones y conventillos, además de construcciones mineras, en un hacinamiento laberíntico, casi literario.

    En 1974 el yacimiento se agotó y la mina cerró sus puertas. Entonces, la isla más densamente poblada del mundo volvió a su descanso solitario, en medio de la nada, tan sólo acompañada por sus recuerdos y por los espíritus que vagan por su cementerio de concreto.

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