El Síndrome del Abate Tennyson
Estás frente a varias personas. De pronto, te ves en la necesidad de dar a conocer lo que piensas. No es especialmente complicado, pero sientes que, si no especificas muy bien a qué te refieres, vas a ser malinterpretado o la gente no va a valorar aquello que quieres comunicar de la manera en que a ti te gustaría.
Te extiendes, pues, más allá de lo conveniente. Y es que, si no aclaras bien lo que dices, no te van a entender. Sólo tú sabes lo especial de tu punto de vista.
Hay algo en eso que supone que los otros no están a tu nivel de comprensión (o experiencia), por lo que debes explicarte muy didácticamente. Hay también algo de arrogancia.
En tu afán por ser lo más claro posible, naufragas en la confusión. Te enredas cada vez más y, lo que es peor, tus esfuerzos por aclarar tu punto no hacen más que alejar a los otros de lo que quieres comunicar.
Es lo que podríamos denominar “el síndrome del abate Tennyson”.
Licenciado en Filosofía, realizó también estudios en el campo del Derecho y las Comunicaciones. Es Consultor de Empresas en el ámbito organizacional, académico, investigador y Consejero de Giro País.










