Martini Seco
Un buen amigo me provoca, enviándome un poema de Jorge Riechmann, consignado en el blog de Daniel Bellón.
El poema en cuestión, perteneciente a Poesía Desabrigada, aparenta ser una receta, una guía, un mapa con los derroteros secretos que conducen al éxtasis etílico, personificado en un martini seco, preparado de la manera mítica en que lo bebieron los íconos literarios (y no tanto) de nuestra generación.
El Jota conoce mi devoción por un buen martini seco, pero también mi falta de disposición para aprobar alegremente cualquier cosa, y especialmente un martini seco. De hecho, me aburrí de ser excluido de cualquier sondeo e, incluso, de cualquier conversación diseñada por él, en sus ansias y prácticas marketigísticas de vanguardia, con la excusa de que no soy target: “nadie escucha la música que te gusta; nadie baila lo que bailas; nadie bebe lo que bebes; nadie come lo que comes; nadie se molesta con lo que tú te molestas, nadie piensa como piensas, etc. No eres target.”
Por eso hablo de provocación: sabes que no voy a callar frente al poema de Riechmann, aunque calle ante mi exclusión de otros asuntos.
Licenciado en Filosofía, realizó también estudios en el campo del Derecho y las Comunicaciones. Profesor Universitario, entrenador, consultor y enamorado de la educación, es experto en comunicación y en coaching ejecutivo. 



