Y tú, ¿qué vas a hacer con tu cerebro?
Todavía hay quienes confían ciegamente en la ciencia más ingenua. Esa que busca el gen de la estupidez, del mal carácter o de la genialidad.
Como si fuera tan sencillo descifrar la lógica de las prácticas humanas, y por lo tanto de la realidad, a partir de una fe ciega en la causalidad al estilo de las máquinas cartesianas y en la fisonomía de los cuerpos.
Hace rato que asistimos al espectáculo de aquellos que hicieron el descarte perfecto: ¿Dónde reside la inteligencia en el ser humano? En su cerebro, claro está. De hecho, se ha demostrado que, sin cerebro, no es posible pensar. Ergo, la inteligencia reside en el cerebro.
Hace dos siglos, muchos científicos se abocaron a la tarea de encontrar la fisonomía social perfecta. Analizaban rostros de criminales y de santos. Y hasta llegaron a elaborar mapas morales de los rostros humanos. Esto es, llegaron a establecer tipologías propensas al crimen y otras propensas al arte, por ejemplo. Me pregunto si el fascismo no será, acaso, una suerte de “estado de naturaleza”.
Pero el asunto de los cerebros representa el paroxismo de una manera de pensar (o de no hacerlo). (Leer más…)
Licenciado en Filosofía, realizó también estudios en el campo del Derecho y las Comunicaciones. Es Consultor de Empresas en el ámbito organizacional, académico, investigador y Consejero de Giro País.







