El Verdadero Rocket Man
Con ustedes, Ives Rossy, realizador de uno de mis grandes sueños de infancia.
Vía: Pixel y Dixel
Javier Martínez Herold
Licenciado en Filosofía, realizó también estudios en el campo del Derecho y las Comunicaciones. Es Consultor de Empresas en el ámbito organizacional, académico, investigador y Consejero de Giro País.
Con ustedes, Ives Rossy, realizador de uno de mis grandes sueños de infancia.
Vía: Pixel y Dixel
¿Has notado cómo el tiempo parece transcurrir cada vez más rápido? ¿Te has sorprendido alguna vez recordando y hablando de los “buenos tiempos”, aquellos que pasaron cuando tenías alrededor de 20 años?
Es el llamado “efecto reminiscencia”, una distinción que conlleva una única y gran invitación: en la medida en que envejezcas, procura llenar tus días con experiencias nuevas y vuelve a sentir como aquellos niños que sufren porque la navidad no es más que un espejismo lejano, que pareciera que no va a llegar jamás…
Vía: Microsiervos
Existen contingencias y hechos de la vida que nos hacen soñar. Cuando estaba en el colegio y escuchaba a mi profesor hablar de que en el año 1453 se acabó la Edad Media, con la caída de Bizancio, yo pensaba para mis adentros: “qué ganas de haber estado ahí”. Lo cierto es que, por más que nos lo propongamos, resulta extremadamente difícil coincidir con eventos de trascendencia con la conciencia de ser protagonista de un hecho esencial.
Son muchos los factores que, de manera invisible, configuran cada momento que vivimos. La rueda de la fortuna, a que hacía alusión Boecio, gira de modos inescrutables para los mortales.
La erupción de un volcán no es ciertamente un evento comparable a la caída de Constantinopla. Pero no es un hecho menor, como tampoco lo es la gran tragedia que trae consigo. ¿Por qué estaba yo ahí en ese preciso momento? Lo mejor es que comience desde el principio.